Ya hemos escuchado mucho sobre la evolución industrial y el trabajo en una ‘cinta de correr’ en el dilema del Líder Ágil x ‘Líder’ Jefe. Pero me gustaría hablar un poco más sobre el comportamiento humano en la vida diaria de una empresa tradicional.

Comencé mi carrera profesional en una gran multinacional petrolera. Por ser extremadamente jerárquica, saltaba a la vista la posición o importancia de cada uno por el tamaño de las mesas y sillas. Recuerdo el día en que me ascendieron a coordinador y me pusieron en una mesa tamaño “L”. Todos, desde el momento en que me senté allí, sabían que me habían ascendido. ¡Y a Gerente, por lo tanto, un despacho para mí solo!

Siempre he sido muy observador, y al comienzo de mi carrera solía ver a mi Director caminando de un lado a otro siempre con su ordenador portátil y/o un cuaderno en la mano, incluso cuando iba al cuarto de baño. Un día me armé de coraje (sí, coraje, después de todo había tantos niveles jerárquicos que nos separaban que un determinado acercamiento estaba casi prohibido) y le pregunté por qué sacaba la “Notebook” a pasear. Él, muy amable de su parte, me invitó a tomar un café en su despacho faraónico. – “amigo, déjame darte un consejo: ¡Nunca camines por la empresa con las manos vacías, porque la gente puede pensar que estás desocupado!

Bien, quería ilustrar lo que significa la cultura de la ocupación en las compañías. Tenemos una cultura del índice de ocupación tan fuerte que en realidad nos impide priorizar o incluso despriorizar  nuestras acciones.

Para ser Ágiles en esencia, tenemos que ser capaces de priorizar nuestras acciones, trabajar en ciclos cortos y enfocarnos en la mejora continua. Debido a que siempre estamos tan ocupados cuidando a las gallinas, no tenemos tiempo para arreglar el gallinero.

En otras palabras, estar demasiado ocupado me impide  concentrarme en lo que realmente importa. Incluso si eres un ser iluminado y puedes trabajar de esta manera, si la compañía o sector no tienen esta misma cultura, tu proceso permanecerá detenido.

Para que esto no suceda, y para dejar de vivir  atareados (después de todo, #VivimosTodosAtareados), debemos ser conscientes de que la transformación digital requiere una cultura Ágil que pulse fuertemente con el propósito de la organización y en el corazón de las personas. De lo contrario, seremos simplemente una organización tradicional (comando y control) disfrazada de Ágil.

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