Design Thinking ya es más que un término de moda. El hecho es que no es nada nuevo para quienes trabajan con productos e innovación, y mucho menos para los diseñadores que han aprendido a actuar como MacGayver en la vida cotidiana de las empresas.

Design Thinking se ha convertido en un término general, que abarca técnicas, métodos, conceptos y los dispositivos más variados para ayudar a las personas y empresas que necesitan innovar de manera sostenible y centradas en el individuo más importante para su negocio, también conocido como: su cliente.

Para ampliar aún más la comprensión de este último, se introducen elementos de diversos campos, incluida la psicología. Dichos elementos, asociados con todo el poder de síntesis del diseño, permiten identificar mediante intentos rápidos cuál será la mejor manera de resolver un problema.

 

Tú no eres el cliente y tu cliente no sabe lo que quiere

¿De qué sirve producir mucho si lo que produces es interesante sólo para ti? A menudo, el creador de la idea no es el consumidor del producto. ¿Cómo puedes tú sólo validar su adhesión al público? ¿Feeling? Es más seguro que salgas de tu oficina y hables con quien use tu producto.

Design Thinking ya no es sólo una cuestión de expertos que estudian la mejor manera de crear productos. Hoy es una cuestión de supervivencia empresarial. Habiendo cada vez más competidores, se crean consumidores más exigentes, en un mercado donde todo es fácil de desarrollar o copiar. Apunta al corazón del consumidor o únete al 90% de los productos que no sobreviven después del primer año en el mercado.

 

Design Thinking y Agilidad

Si aceptamos el hecho de que las compañías están adoptando cada vez más la Agilidad como cultura, los equipos tenderán a ser cada vez más multidisciplinares. En consecuencia, las decisiones estratégicas de los productos, que anteriormente eran tomadas solo por el propietario de la empresa o por tu superior, ahora serán compartidas e incluso delegadas a los equipos.

Una vez que las decisiones estratégicas de un producto se comparten con el equipo, es necesario que cada trabajador sepa cómo identificar las necesidades del cliente, además de saber cómo discutir sobre el próximo incremento de producto. En otras palabras, no saber lo más mínimo sobre Design Thinking puede debilitar tu currículo como trabajador del conocimiento hoy, y mucho más en un futuro cercano.

Hay que evitar la frase: “El PO (o jefe) así lo ordenó”. Cada idea es una hipótesis para validar, que debe derivarse de un problema real, de un cliente real. Después de todo, es mejor no creer en la bola de cristal para desarrollar productos.

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Danilo Alencar

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