Las organizaciones han estado experimentando diversos métodos y procesos para desarrollar productos mínimos que satisfagan mejor las necesidades de sus clientes. Hay aspectos valiosos en cada uno de los diversos procesos experimentados. El gran reto es elegir las prácticas ágiles que funcionen mejor en sus equipos y los valores que la marca quiere transmitir.

Independientemente de las herramientas que se elijan, las cuatro prácticas a seguir son indispensables para el desarrollo de cualquier producto:

  1. Ciclos cortos – da pequeños pasos, prueba algo nuevo y observa cómo funciona. Si falla, al menos has invertido muy poco y puedes descartarlo fácilmente. Si tiene éxito, sigue haciéndolo y mejorándolo.
  2. Retrospectivas regulares – al final de cada ciclo, evalúa lo que ha salido bien y lo que no, y concéntrate en cosas importantes que pueden mejorar en el próximo ciclo.
  3. Pon al cliente en el centro de todo – todos deberían estar obsesionados con generar valor para los clientes. ¿Qué problema de nuestros clientes estamos resolviendo? ¿Cómo evaluamos si estamos entregando algo que los clientes necesitan? ¿Cómo afecta esto a lo que priorizamos?
  4. Simplicidad – la simplicidad es la tendencia en la era digital. La forma más fácil de simplificar un software consiste en eliminar las funcionalidades. Por lo tanto, concéntrate en lo que es fundamental.

A tus clientes no les importa qué proceso o herramienta utilices. Se preocupan por los productos y servicios que les resuelvan problemas significativos de una manera efectiva.

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